20180616 Montes de Espinosa

CUMBRE DEL CASTROVALNERA

Es esta la montaña más representativa de los montes de Espinosa. El Castrovalnera pertenece a la Cordillera Cantábrica y se encuentra en el limite de las provincias de Burgos y Cantabria. Es la cima más alta de esa zona con una altitud de 1718 metros sobre el nivel del mar.

El Castrovalnera, el Pico la Miel y el Cubada Grande forman parte de la denominada Montaña Pasiega, Montes de Pas o Montes de Espinosa. Se yerguen entre los puertos de Lunda y de Estacas de Trueba. El Castrovalnera con sus 1718 m es el monte más alto y su altura, hacia el este, no es superada por ningún otro hasta llegar al Pirineo Navarro. Según cuentan, en su ladera norte se evidencian los glaciares del Cuaternario que están situados a menor altitud de toda la Península Ibérica. En su lado noreste, en el Portillo de Lunada, nace el río Miera, mientras que por su cara noroeste lo hace el río Pandillo, uno de los primeros afluentes del Pas, y por la cara suroeste nace el río Trueba, uno de los afluentes del Nela y posteriormente del Ebro.

Si quieres leer más sobre los recorridos propuestos, visualiza el siguiente documento:

20180616 Montes de Espinosa

 

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Estos son los mapas con los recorridos de las tres alternativas.

Mapa Alternativa Senderista.

Mapa Alternativa Media.

Mapa Alternativa Larga.

Para acceder a los tracks de los tres recorridos PULSAR AQUI

REPORTAJE SALIDA 16 DE JUNIO DE 2018

Después de recogernos, el autobús, a Txabiri, Itzi y a mi en la Gasolinera del Berrón, proseguimos camino hasta el Puerto de Lunada, lugar desde donde salía la alternativa larga, la que iba a coronar el Castrovalnera accediendo por el Pico la Miel. 7 eran “los magníficos” y 7 fueron los que hicieron esta travesía bajo la batuta de Josemi. En esta foto están los 6, creo que en el Pico la Miel, siendo Pili la que sacó la foto.

Una vez salvada la bajada del Pico La Miel al collado que separa a esta cima de la del Castrovalnera.

Ascendieron sin dificultad aparente a la cima del mismo.

Aquí tenemos a las dos campeonas, Pili y Maribel, que siempre acompañan a los de esta alternativa.

La panorámica desde la cima del Castrovalnera sencillamente “espectacular”.

Conseguida la meta principal que era la subida a la cima del mítico Castrovalnera, ahora les quedaba bajar primero al collado que separa al Castrovalnera del Cubada Grande. Aquí vemos al guía bajo un gran nevero.

Del Collado de manera cómoda alcanzaron las cascadas de Guajero, para luego llegar al autobús.

Las otras dos alternativas, en el puerto de Lunada, volvieron al autobús para que este les dejara justo en la pista que conduce al precioso valle del Bernacho, bajo las cumbres de las tres moles montañosas: Pico La Miel, Castrovalnera y Cubada Grande.

Al final del valle, giramos a nuestra izquierda y nos adentramos en un precioso bosque de hayas.

Algunos bancos de niebla fueron apareciendo mientras ascendíamos al collado que separa el Castrovalnera de La Cubada Grande.

Aquí tenemos al grupo de la alternativa senderista ya muy cerca del collado.

En dicho collado, al que también llegaba la alternativa larga, las alternativas media y senderista se separaron, ya que la media ascendía a la izquierda a La Cubada Grande. Después de lo empinado de la subida hasta un farallón de rocas nos esperaba la sorpresa de tener que sortear dichas rocas por pasadizos increíbles.

Se cumplieron las expectativas y al final todos alcanzamos la cima despejada de la Cubada Grande. Felix el guía estaba feliz de haber cumplido el objetivo con todos nosotros.

Allí en alegre camaradería procedimos a dar cuenta del almuerzo. En esta instantánea y con el Castrovalnera al fondo, Peio y Artur no tenían muy claro quien de los dos era el responsable de haber cargado con el almuerzo.

Este otro señor si que parece que lo tenía bastante mas claro.

Desde la cima de La Cubada las vistas también eran preciosas, en esta instantánea podemos admirar el bonito valle del río Trueba.

El descenso hubo que hacerlo por el mismo sitio que la subida y tuvimos que volver a sortear las rocas. Una vez alcanzado el collado, de nuevo, descendimos por una cómoda pista hasta donde nos esperaba el autobús, justo antes de atravesar el río Trueba.

En definitiva que disfrutamos de un bonito día por este rincón entre los Valles de Lunada y el del Trueba.